Author Archives: maximuski

Epílogo Austral

P1030922

Finalmente llegué a Ushuaia, la ciudad más austral del planeta, a 3000 Kms del polo sur. Llegar acá me tomó 2 meses, más de 13.000 Kms, 4 paises y casi mil litros de gasolina, vi dos océanos, recorrí caminos entre 0 y casi 4.500 metros sobre el nivel del mar. Tuve días infernalmente calurosos sobre 40° así como otros intensamente fríos por debajo de 5°. Crucé por desiertos, bosques lluviosos, salares, cordilleras y algunas veces incluso pequeños ríos que se formaron sobre la carretera. Fui testigo de la belleza, de la pobreza, de la riqueza, de la tristeza, de la alegría, del color y de la pasión de una buena parte de América del sur. Durante todo este tiempo sentado en la moto, uno tiene mucho tiempo para pensar y meditar, de hecho considero que andar en motocicleta es una auténtica experiencia espiritual. Y los siguientes son algunos pensamientos del viaje que quiero compartir:

1. El mundo está lleno de gente genuina y buena, a donde quiera que uno mire y a donde quiera que uno vaya, incluso en los lugares más precarios y humildes uno siempre encuentra una mano amiga dispuesto a ayudarnos cuando lo necesitamos. Siempre.

2. Nosotros somos increíblemente afortunados. No solo por tener una familia a quien amar, por tener un buen trabajo o por tener buenos amigos. Nosotros somos afortunados por tener nuestras necesidades básicas cubiertas como agua potable, agua caliente, electricidad, abrigo y un techo. Hay mucha inequidad en el mundo, demasiada.

3. Y sin embargo incluso en estos vastos círculos de pobreza material que existen en nuestros países, hay felicidad esparcida por doquier. Es absolutamente sorprendente encontrar tanta felicidad entre tanta adversidad. Después de un tiempo uno entiende que la razón por la cual se encuentran tantos brotes felicidad conviviendo entre tantas necesidades y carencias, es que ésta proviene del espíritu de las personas y no está amurallada por las cosas materiales que les rodean. Y el espíritu humano es más fuerte que cualquier adversidad, más fuerte que la pobreza, más fuerte que la miseria, más fuerte que la injusticia y más fuerte que la indiferencia. Si, aún hay esperanza.

4. Hacer un viaje en moto es como cumplir un sueño de la infancia. Es un desafío que requiere esfuerzo y dedicación. Puede ser difícil algunas veces, digo verdaderamente difícil, como por ejemplo estar en la mitad de la nada, enterrado en el barro, bajo una larga e inclemente lluvia, sintiendo excesivo calor o frio, totalmente empapado y exhausto, y luchando con una bestia de 250 kg que no se quiere mover. Son momentos que le hacen preguntarse a uno qué está haciendo ahí. Pero cuando uno ve todos esos lugares, cuando uno conoce todas esas personas, cuando uno recorre todos esos caminos y ve los que ha dejado atrás, es simplemente la mejor experiencia del mundo. Así que mi pensamiento es acerca de cómo logar los sueños si es posible, sin importar que tan distantes o difíciles ellos parezcan. Ser afortunado en la vida, como hablé antes, trae una responsabilidad adicional, nos hace responsables de cumplir nuestro sueños. Debemos comprometernos con ellos. Qué se necesita para alcanzarlos? La verdad solo se requieren dos habilidades: Voluntad y determinación. Todos conocemos la primera pero comunmente sucumbimos ante la segunda. Pero cuando las encontramos, todo lo demás es secundario.

Los sueños de todos son muy diferentes, pero si quien lee estas líneas es como yo, y uno de sus sueños involucra dos ruedas y una carretera interminable, entonces le pido que me preste mucha atención, este es mi mensaje para usted: Si yo puedo hacerlo, usted también puede.

Por favor recuerde estas palabras:
Nunca muy viejo
Nunca muy enfermo
Nunca muy pobre
Nunca muy malo
Nunca muy tarde.

Advertisements
Categories: — 12′ Southamerica – 07 Argentina South | 2 Comments

La isla grande de Tierra del Fuego y la ciudad del fin del mundo

_Mapa

Es marzo 6 y salimos de Punta Arenas rumbo a uno de los 2 cruces en ferry que nos llevan del fin del continente a la Isla de tierra del fuego. El cruce más cercano (y que es la ruta más corta) queda justo a la salida de Punta Arenas y cruza a un lugar llamado Porvenir, sin embargo tuvimos que ir al otro cruce, a más de 150 kms en la vía a Rio Gallegos, que cruza por la parte más angosta del estrecho de Magallanes debido a que el Ferry que cruza a Porvenir solo zarpa una vez al día lo habían reprogramado a la tarde, no nos daba el tiempo suficiente para llegar con luz de día a Rio Grande (Argentina).

IMGP5247

IMGP5248

Aun era de mañana y habíamos llegado un trayecto largo y recto de la ruta 255 hacia el este, eso no es bueno porque el sol sale tarde y le da directamente a uno en la cara reduciendo mucha la visibilidad. Desde hace días se veían muchos ñandús (enorme ave similar a un avestruz pero de origen suramericano) pero esa mañana quiso la suerte que se juntaran todos los elementos para no verlas. La carretera era recta, y la luz del sol venía de frente a mis ojos, a mi derecha tenía una cerca con estacas equidistantes y toda la superficie a los lados de la carretera estaba poblada con pequeños arbustos, más adelante había un grupo de ñandús cruzando la carretera, pero sus largas patas se confundían con las estacas y sus cuerpos de plumas negras eran del mismo tamaño de los arbustos. De repente, a unos 100 metros, vi que un grupo de arbustos se movían en diferentes direcciones, fue en ese instante que los pude ver, la mayoría salió corriendo, alejándose de la carretera y saltando la cerca, pero 3 de ellas, posiblemente más jóvenes e inexpertas se quedaron quietas con intenciones de cruzar frente a mí, iba muy rápido para poder detenerme, solo pude bajar un poco la velocidad y en ese momento dos de ellas decidieron cruzar justo frente a la moto, no había nada que pudiera hacer, si me abría a la izquierda podría estrellar de frente a la primera que cruzaba, lo mismo a la derecha, así que mantuve firme el manubrio y decidí seguir de frente, era la mejor opción para evitar una caída, la primera ave corrió y alcanzó a pasar hacia la izquierda, pero la segunda dudó y frenó justo cuando estaba a pocos metros, alcancé a corregir la moto solo un poco hacia la izquierda y evité estrellarla con el frente de la moto, pasó rozando y sentí una parte su cuerpo rozar con mi pie derecho, la moto como tal la estaba esquivando pero no mis anchas maletas de aluminio, al momento que sentí que pasaba escuché un golpe en seco. Fue solo un sonido porque no sentí que la moto se moviera, la inercia debido a la velocidad y al gran peso era muy grande, bajé la velocidad pero no frené inmediatamente, frené un poco más adelante. Mi amigo Amzah cruzaba por el mismo lugar a mucho menos velocidad pues había visto el golpe desde atrás. Me detuve y desde unos 200 metros vi el cuerpo del ave tendido en el piso, fue un momento terriblemente triste para mí. No había sido mi intención matarla pero igual me sentía miserable, si hubiera venido más lento, si hubiera cruzado tan solo unos segundos antes o después, o si me hubiera concentrado más en el horizonte, tal vez eso no hubiera pasado. También pudo ser peor, si hubiera estrellado una de frente posiblemente hubiera terminado en el piso, incluso afuera del camino. Un par de ñandús estaban cerca de la que yacía caída, la miraban confundidas. Al menos pude ver que no se movía, no había rastros de sangre o plumas en la moto así que había sido un golpe limpio y seco, al menos supe que había muerto rápido y sin mayor dolor. Ya me había pasado con un par de pajaritos que se cruzaron y se estrellaron contra la moto, pero un ñandú era algo totalmente diferente, haberle quitado la vida a un ave de ese tamaño, que seguramente había pasado tantos peligros para crecer y sobrevivir en un lugar tan inhóspito, el algo verdaderamente triste. Mi amigo Amzah intentó animarme y seguimos avanzando rumbo al ferry viendo el estrecho de Magallanes a nuestra derecha. Por supuesto, no hay fotos del incidente, no hubiera sido capaz.

P1030503

P1030511

P1030519

A diferencia del cruce de Provenir por donde solo cruza un ferry una vez al dia, por este segundo cruce llamado Punta Delgada, va y viene un ferry continuamente y el paso solo dura unos 15 minutos, existe una amplia plataforma donde el ferry baja la rampa al a vez que termina de dar la vuelta para regresar, pero para nuestra sorpresa, el ferry no se detiene completamente, cuando uno afronta la rampa para subir, la nave se sigue moviendo hacia la izquierda. El ferry tiene costo pero en ese primer viaje no encontramos quien vendía los boletos y nadie nos cobró, así que salió gratis.

P1030529

P1030533

P1030542

P1030548

15 minutos después nos encontrábamos en la Isla Grande de Tierra del Fuego. El nombre se debe a que cuando Hernando de Magallanes descubrió y recorrió los más de 400 kms del estrecho que hoy lleva su nombre y que comunica el atlántico con el pacífico, durante todo el trayecto ni él ni nadie de la tripulación vio a ningún nativo, pero en cambio vieron una gran cantidad de fogatas, seguramente encendidas por los nativos Selk’nam dando aviso de las extrañas embarcaciones. Estas fogatas fantasmales hicieron que la Isla Grande y las demás islas al sur del estrecho fueron llamadas “Tierra del Fuego”

P1030551

Cuando atravesábamos el canal de Magallanes veníamos escapando de una columna de nubes que viajaba también rumbo al sur, pero al llegar a la isla estaba soleada y el paisaje era simplemente estimulante, no había mucho para ver en esas amplias planicies pero la vegetación era un poco diferente a lo que habíamos visto en el resto de la Patagonia, veíamos pastizales dorados bajo un cielo azul intenso y el último trayecto hacia la meta nos esperaba.

IMGP5323

El único pueblo del lado Chileno de la isla se llamaba Cerro Sombrero, a uno 40 kms del desembarco del ferry. Llegamos como a las 12 pero la estación de gasolina estaba cerrada hasta la 1 por hora de almuerzo, y necesitábamos ese combustible. Almorzamos en el único hotel-restaurante del pueblo, un lugar bastante bueno, debería llamarse el “último chance” porque no hay nada hasta la frontera con Argentina dentro de la isla. Después de llenar los tanques de las motos nos esperaba un último esfuerzo pues casi todo el lado chileno de la isla está aún sin pavimentar.

IMGP5287

Y acá comenzó la diversión, el pavimento estaba un poco mejor de lo que esperábamos, pero algunos sectores tenían mucho ripio suelto, es especial cerca del cruce de Porvenir, puesto que están comenzado a pavimentar la carretera y usan la gravilla en la construcción. Era difícil cambiar de huella porque las piedras se acumulan mucho entre las huellas que dejan los vehículos. Después de llegar al cruce de Porvenir la vía gira hacia el este, y son unos 40 kilómetros hasta la frontera con Argentina, el camino era sinuoso pero de tierra firme y no mucha piedra, fue simplemente fabuloso.

IMGP5294

IMGP5275

IMGP5310

IMGP5315

La frontera fue fácil. Aun faltaban unos 90 Kms hasta Rio Grande e íbamos a llegar con luz de día. El viento era fuerte al bordear la costa, y el viento de la tarde es generalmente más fuerte. Llegamos al centro de Rio Gallegos, una ciudad de buen tamaño, con muchos habitantes, comercio e industria. Es petróleo está en auge y no fue fácil encontrar hotel, pero por suerte encontramos un hostal de un señor muy amable, pudimos dejar las motos al frente y comer ahí mismo. Fue un día largo pero llegamos bien. Solo nos faltaba un día para llegar a Ushuaia y el clima había sido benévolo con nosotros.

Al otro día salimos un poco tarde, casi a las 10 AM, a hacer fila en la estación YPF, como por variar ya que la gasolina es mucho más barata allí que en otras gasolineras. Solo hay un poco más de 200 KMs entre Rio Grande y Ushuaia. Justo saliendo de Rio Grande, aún dentro de la ciudad, pasó una ráfaga de viento muy fuerte, era difícil mantener el carril, y fue una sorpresa que esto pasara dentro de la ciudad teniendo el abrigo de las construcciones.

Muchos no lo saben pero la cordillera de los Andes no termina en el continente sino en la isla de tierra del fuego, así que desde Rio Grande debía cruzar la cordillera una vez más. Conforme subíamos las laderas de las montañas, comenzó a llover y el frio se comenzó a sentir. Pasamos por un pueblo llamado Tolhuin, que curiosamente es famoso por una panaderia, en realidad es una panaderia con un pueblo alrededor. Paramos para tomar un café y obtener algunas calorías. El pan es sublime. El punto más alto es el paso Garibaldi que solo tiene 450 metros. Los paisajes desde este lugar hasta llegar a Ushuaia son fantásticos.

P1030559

P1030564

P1030566

P1030569

P1030575

P1030580

P1030600

P1030603

P1030610

Ushuaia está rodeada de montañas, las cuales funcionan como una barrera climática que la protegen un poco de las bajas temperaturas australes. Quienes se imaginan que la ciudad más austral del mundo es un pequeño poblado se equivocan, es una de las ciudades más industrializadas de Argentina, ya que además de zona franca desde hace años fue declarada zona libre de impuestos para las fábricas que decidieran establecerse, así que las grandes empresas del país están radicadas ahí, hay una gran población flotante de trabajadores, ya que en este lugar los salarios pueden ser el triple que en resto del país. Además Ushuaia es un puerto marítimo muy importante.

P1030631

P1030633

P1030634

P1030647

P1030665

Encontramos lugar en un hostel llamado Los Lupinos. Con el auge del trabajo, más del 60% de los huéspedes eran trabajadores y marinos. Tuvimos buena suerte ya que junto al hostel quedaba un restaurante que había cerrado, y ofrecía un espacio para dejar las motos.
La ciudad tiene su atractivo, aunque como todos los puertos la atmosfera es movida y puede llegar a ser pesada. Por lo menos aburrida no fue. Al siguiente día tomamos un tour que nos llevaría por el canal del Beagle, pasando por islotes habitados por pingüinos y leones marinos, frente a Puerto Williams, el cual sería el poblado más austral del mundo, con unos 2600 habitantes asentados alrededor de una base militar Chilena. Pero para no quitarle status a Ushuaia, los Argentinos han aclarado que Puerto Williams no alcanza el status de ciudad, por lo cual Ushuaia, con sus más de 70.000 habitantes sería la ciudad más austral del mundo.

P1030670

P1030671

P1030680

P1030699

P1030702

El catamarán nos llevó por el canal de Beagle con destino a Harberton, una estancia fundada por los más antiguos colonos de esta zona, una familia Anglicana de origen británico que recibió del estado Argentino unas vastas tierras a cambio de establecer una misión. Durante muchos años Harbertón fue una estancia que producía toneladas de lana de ovejas. Hoy en día el negocio de las ovejas fue mudado a una isla donde no hay depredadores, y Harberton vive ahora del turismo, además descendientes de Tomas Bridges fundaron junto a la estancia el Museo Acatushún de Aves y Mamíferos Marinos Australes, que ha recolectado cientos de especímenes marinos y desarrolla investigaciones en torno a la preservación. Fue impresionante ver los esqueletos de las ballenas y marsopas.

P1030711

P1030718

P1030730

P1030749

P1030811

P1030830

P1030832

P1030840

P1030840

P1030858

P1030860

P1030863

P1030864

De regreso a ushuaia por tierra, atravezamos valles con miles de arboles arrasados por castores, y pudimos ver bosques de Lengas, una especia de roble que es el arbol insigna de tierra del fuego, y su peculiar forma está dada por la fuerza del viento. Tambien visitamos el valle de los lobos, un cridero de perros que halan trineos de nieve en el invierno.

P1030868

P1030870

P1030880

P1030896

P1030902

De nuevo estoy en Ushuaia, la ciudad más austral del planeta, aun me quedan más de 3000 kilometros para regresar a Buenos Aires donde mi viaje terminará, pero aún no es así, aun me falta atravezar los fiordos de la patagonia en barco, cruzar parte de la patagonia Chilena y volver a la mitica ruta 40 hasta las tierras de Mendoza. Pero por ahora estoy acá, y si, se siente como estar en el fin del mundo.

P1030914

P1030920

Categories: — 12′ Southamerica – 07 Argentina South | Leave a comment

La Patagonia Infinita – II

00_map

Antes de venir había leído un par de libros y visto un par de películas con historias ambientadas en la Patagonia, pero hubo un libro que explotó mi curiosidad, “Memorias de la Patagonia” de Germán Sopeña. Germán fue un importante escritor y periodista argentino, quien además del periodismo tenía otras dos grandes pasiones: Los trenes y La Patagonia. Fue un moderno e incansable explorador de la Patagonia Argentina, exploró por 20 años estas tierras vastas y semidesérticas recorriendo unos 100.000 KMs en al menos 20 viajes. Tristemente falleció en 2001 en un accidente aéreo, cuando viajaba a Punta Banderas, al norte del Lago Argentino, iba a izar la bandera en el mismo lugar donde Perito Moreno lo hizo en 1873. Este libro es una recopilación de crónicas periodísticas publicadas entre 1994 y 2000 en el diario la Nación y la revista del Automóvil Club Argentino. Los relatos de Germán alimentaron mi imaginación sobre esta tierra mítica, aprendí mucho de ellos, no solo de los lugares sino también de los personajes, nunca me hubiera imaginado que el rio la Leona debiera ese nombre a que este lugar Perito Moreno fue atacado por un puma hembra, y salvó su vida porque llevaba puesto un poncho. Como este fueron muchos los relatos y anécdotas que me acompañaron que esta parte del viaje atravesando esta vasta inmensidad.

IMGP4337

IMGP4360

IMGP4388

IMGP4405

Las lluvias dieron una tregua al llegar a Gobernador Gregores, lo cual fue bueno porque el último tramo largo de Ripio hasta el Chaltén fue completamente seco. El Cerro de la ventana ofreció uno de los mejores paisajes de la Patagonia aunque la ruta que pasa por él es 70 kms más larga que por la ruta 40. El ripio fue de unos 120 kms pero estaba bastante bueno y como el día era soleado el paisaje era excelente.

IMGP4527

IMGP4528

IMGP4560

P1030047

Al terminar el ripio fue el momento de poner la gasolina adicional que llevábamos, en un pueblo que no aparece en los mapas.

IMGP4571

P1030069

P1030082

P1030086

P1030095

IMGP4599

P1030118

P1030120

P1030144

P1030149

P1030157

P1030168

Llegamos al Chaltén al final de la tarde y la vista del monte Fitz Roy fue verdaderamente impresionante, y el Chaltén fue un lugar que definitivamente valió la pena visitar, es la capital argentina del Trekking, me hubiera gustado quedarme más tiempo, hubiera podido conocer la famosa laguna del desierto. Pero no pudimos hacer nada de eso porque no había gasolina al llegar al Chaltén, más aun, el tipo de la estación de gasolina nos dijo que la gasolina podría tardar un par de días, o un par de semanas o incluso un par de meses como había pasado tiempo atrás, así que tuvimos que ponernos en la tarea detectivesca de buscar gasolina en el mercado negro dominado por un simpático especulador que ejercía como bombero y en sus ratos libres revendía gasolina que comparaba en el Calafate a la módica suma del triple del valor de YPF. Lo peor es que para encontrar a este tipo tuvimos que indagar a muchas personas, que nos mandaban de un lado para el otro, gastando más gasolina, hasta que un simpático señor que es famoso en el pueblo puesto que mide unos 2 metros, nos ayudó a encontrar al bendito bombero en la misma estación donde antes nos habían dicho que nadie revendía gasolina. Fue algo realmente estúpido, solo necesitábamos unos 10 litros para los casi 100 kms que nos separaban de el Calafate, pero llenamos el tanque pues no sabíamos si habría combustible allí, fue la tanqueada más cara del viaje.

P1030175

P1030190

P1030215

P1030217

El Calafate resultó ser una ciudad linda y acogedora, y es el punto de llegada para visitar el glaciar Perito Moreno, un lugar absolutamente increíble, las fotos hablan por ellas solas. Estuvimos un par de días antes de la inminente ruptura de un trozo del glaciar que con el movimiento forma una caverna por un flujo de agua debajo de una extremidad, caían trozos todo el tiempo pero no pudimos ver el colapso que tantas personas estaban esperando.

P1030258

P1030262

P1030264

P1030269

P1030283

P1030299

P1030311

P1030335

P1030342

Del Calafate salimos rumbo a Puerto Natales, en Chile. Natales es un bonito puerto chileno, las casas son pintorescas, hay muchos turistas pero al no ser una ciudad muy grande tiene un aire acogedor e intimista. Lindo lugar. El principal atractivo es el parque nacional torres del Paine, el cual es el parque nacional más importante de Chile. Todo el mundo habla de ellas y todo el mundo va a visitarlas.

P1030369

P1030370

P1030401

Lo que voy a decir podría negarme el ingreso a Chile de por vida, pero la verdad es que las torres fueron un poco decepcionantes. No desconozco su gran atractivo, simplemente creo que están sobrevaloradas. Pero para hacer un poco de justicia hay una importante razón. A finales de 2011 hubo un voraz incendio que consumió más de 13.000 hectáreas, incluyendo los preciosos bosques que rodeaban a las torres y que constituían unos de los paisajes más espectaculares de este hemisferio. Al parecer un israelí imbécil llamado Rotem Singer causó el incendio quemando un rollo de papel higiénico. No soy antisemita, pero a este israelí en particular deberían patearle el culo de por vida. El daño fue tan descomunal que honestamente uno no sabe si valga la pena visitar las torres, o por lo menos viajar desde lejos a verlas.

P1030402

P1030407

P1030417

P1030420

P1030427

P1030455

P1030458

P1030464

Puerto Natales es acogedor y tranquilo, otro buen lugar para quedarse algunos días. Pero al día siguiente de visitar las torres salimos rumbo al sur, a la última ciudad continental en Chile, Punta Arenas.

P1030475

P1030480

Entre Puerto Natales y Punta Arenas hay que cruzar unas levemente elevada cadena de colinas, que de ida y de vuelta fueron los lugares más fríos del todo mi viaje, más fríos que los Andes Peruanos sobre 4.000 mts con lluvia, fue un tramo jodidamente frio. Después se pasa por Villa Tehuelche, un puñado de casa con una cafetería famosa, “El Patagon”. Una pintoresca casa donde tomarse un café y comer algo ligero para calentar el cuerpo. Quienes me conocen saben que no soy un fan de la comida Chilena (más bien soy un contradictor) así que cuando digo algo positivo de ella, son palabras mayores. En esta cafetería tomamos una crema de Zapallo estupenda y un sándwich de jamón y queso bien hecho. Fue algo inesperado y reconfortante.

IMGP5184

P1030483

P1030487

Punta Arenas es famosa entre otras cosas por tener la cervecería más austral del Mundo, la cual produce mi cerveza chilena favorita, la “Austral”, y me esperaba poder hacer un tour por la fábrica, pero como Chile no deja de sorprenderme, no hacen toures. Conseguir alojamiento fue complicado, recorrimos el particularmente poco-bonito centro de Punta Arenas, de puerta en puerta en hosterías de mala muerte y peor pinta, buscando un lugar para quedarnos donde pudiéramos dejar las motos. Me tuve que alejar del centro y encontré un lugar acogedor, la casa de doña Sonia Kuscevic, una simpática y extremadamente amable señora (no parece Chilena, habla un muy buen español) que habilitó su casa como hostal en 1979 y en mi opinión prepara el mejor desayuno de hotel alguno en Chile. Hace frio en Punta Arenas y el clima nos mostraba que el último tramo de 2 días a Ushuaia iba a requerir buena cara y algo de energía.

IMGP5221

IMGP5225

IMGP5227

P1030490

Categories: — 12′ Southamerica – 07 Argentina South | 1 Comment

La Patagonia Infinita – I

_map

Pareciera que no se fuera a acabar nunca. Atrás había quedado la Patagonia escénica de los lagos y las montañas forradas de pinos. Ante mí se extendía una pampa, una llanura semidesértica que parecía infinita. Seguí con mi plan de seguir por la ruta interior paralela a la cordillera y no por la costa, el pavimento comenzó a escasear por la ruta 40 y sus conexas. Junto con los caminos de tierra y ripio llegaron también las lluvias, los días que ya venían grises se hicieron más fríos y húmedos.

Me acercaba a los días más difíciles del viaje, cruzar las interminables extensiones del sur de la Patagonia, con cientos de kilómetros por rutas de ripio, rutas que se hacían más difíciles por las inclemencias del clima y por la incertidumbre que generaba el desabastecimiento de combustible, entre más me acercaba al sur más difícil se hacía llenar el tanque.

P1020927

No se veía el mejor trayecto para recorrerlo solo y justamente solo me encontraba. Pero quiso la suerte que no fuera por mucho tiempo. El mismo día que llegué a Rio Mayo, el pueblo donde terminaba el pavimento y la ruta 40 se volvía mucho más interesante, me encontré con una moto de matrícula Colombiana estacionada en la gasolinera. Su dueño se encontraba tomando un café y estudiando los mapas de su ruta. Era un hombre de unos 50 años o más, de baja estatura, delgado, de sonrisa amplia y honesta, sus pocos cabellos eran plateados, su fisionomía definitivamente no era latina y no hablaba casi nada de español. Su nombre era Amzah y se convertiría no solo en mi compañero del viaje por varios días sino también en un gran amigo. Era inevitable preguntarse, ¿qué hacía un Malayo, en una moto Colombiana, en un pueblo en la mitad de la Nada en la Patagonia Argentina? Pues supongo que simplemente lo mismo que hacía yo, tratando de hacer lo más con el tiempo que tenemos. Fue una suerte mutua encontrarnos, yo tendría una mano amiga por si mi –endemoniadamente- pesada moto se enterraba en el barro -como pasaría al día siguiente, él tendría alguien que hablara español para facilitar su viaje y ambos tendríamos compañía en los largos días que nos esperaban.

Al siguiente día salimos de Rio Mayo (provincia de Chubut) con destino a Perito Moreno, pero no el glaciar que está mucho más al sur, sino el pueblo. Era un trayecto corto de uno 100 o 150 kilómetros, pero no sabíamos si en el siguiente ‘pueblo’ (aparecía en el mapa pero no era un pueblo sino un par de casas con una estación de gasolina) que se encontraba a otra distancia igual, habría alojamiento.

P1020936

P1020941

P1020942

Había llovido durante la noche y el ripio se mezclaba con el barro y con las obras civiles, no faltará mucho, a lo sumo un par de años para que la ruta 40 se encuentre toda pavimentada. Llegamos sin mayor percance a Perito Moreno y aunque era muy temprano decidimos quedarnos ahí pues no sabíamos si había alojamiento en Bajo Caracoles, y el clima se veía mal hacia el sur.

Encontramos hotel fácilmente. Algo curioso del hotel ‘Santa Cruz’ era el espléndido salón del modesto lugar, era Salón, comedor y bar, un lugar congelado en el tiempo, que en la tristeza de su ocaso reflejaba aun algo del esplendor de otros tiempos. El salón es considerado patrimonio y es un lugar en el que vale la pena tomarse un trago para ver como solían ser los bares de los pueblos remotos de la Patagonia. Por alguna extraña razón no encontré fotos.

Tuvimos tiempo ese día para desviarnos hacia la frontera con Chile y Conocer un lindo lugar llamado ‘Los Antiguos’, pueblo que se encuentra justo en el lago ‘Buenos Aires. Hay una vista muy bonita del valle y el lugar es más lindo y más turístico que perito Moreno.

P1020954

P1020961

P1020969

P1020980

Al siguiente día salimos temprano. La carretera no estaba tan mal porque tenía mucho ripio, es curioso como esa piedra suelta (o gravilla) que uno maldice cuando rueda por caminos que están secos (pues lo hace a uno derrapar) se vuelve una bendición cuando llueve, uno ruega por encontrar piedras entre el barro para encontrar algo de agarre. Yo rogaba por ver piedras entre tanto barro. Como la carretera la estaban pavimentando habían trayectos con algunas capas de pavimento e ilegalmente nos metíamos para evadir el barro hasta que una camioneta de la empresa contratista amablemente nos sacó de ahí para regresarnos a la ruta paralela, en algunos casos era difícil encontrar los desvíos porque se cruzaban otros camino que iban a estancias, en algún momento tomé por error una ruta elevada con muchas piedras grandes y sueltas en lugar de tomar el desvío oficial, tenía un barranco de 5 metros a la derecha y casi no puedo regresar cuando ese camino, usado por alguna retro-excavadora, se volvió intransitable.

P1020995

P1020998

P1030006

Queríamos visitar la famosa cueva de las manos, que se encontraba a unos 10 kilómetros desviándose de la ruta 40, pero nos encontramos con un grupo de Saudíes en sus BMW alquiladas que nos hicieron desistir de la idea, la cantidad de barro en sus motos (sin ningún equipaje pues todo lo llevaba en una camioneta 4×4) evidenciaba lo malo del camino.

Después unos de 130 kilómetros llegamos a Bajo Caracoles, que era literalmente una casa en la mitad de la nada –donde funciona un hostal cuya existencia desconocíamos y un mini-mercado donde comprar comida y tomarse un café-, había un dispensado de gasolina al frente y otra construcción más abajo. Debe ser el asentamiento humano más pequeño que jamás he visto. Como se esperaba no había gasolina, no se veía nada alrededor por la neblina y el viento soplaba fuerte. Ahí ya se sentía la lejanía y la soledad de estar en ninguna parte.

P1030010

P1030013

Seguimos. Lo peor del camino no era la ruta en si sino los desvíos que habilitaban para no utilizar el pavimento en construcción, hasta que llegó lo peor, vimos un desvío que evadía unos 400 metros de una curva, y bajaba y subía en forma de hondonada y estaba cubierto por barro, veníamos muy rápido para haber tomado el pavimento aunque fuera solo por esos 400 metros, el problema fue que se les olvidó rociar piedra a ese tramo y era un completo barrizal, bajé la velocidad al mínimo para no caerme, Amzah me pasó un poco más rápido y a los 100 metros estaba en el suelo. En ese momento decidí detenerme para ayudarlo, lo cual fue un error, porque nos tomaría 2 horas sacar mi moto de ahí. Llegué exhausto tras caminar los 100 metros por ese barrizal –tan solo caminar era difícil –, Amzah estaba muy emocionado por tomarse su primer foto con la moto en el piso, su actitud en ese momento describiría su carácter, estaba muerto de la risa, como un niño que había cometido una travesura con su bicicleta nueva. Levantamos su moto, y como era mucho más liviana que la mía, pudo sortear la salida de la hondonada de regreso al pavimento sin problema. Para sacar la mía tuvimos que descargar todo el equipaje, el empujando y yo conduciendo a menos 1 kph, por alrededor de una hora. Casi quemo todo el embrague por el esfuerzo de los discos del clutch patinando en primera, y la llanta delantera se bloqueaba por el barro. Cuando ya nos libramos de lo peor del barro y el terreno estaba mejor, aceleré para sacar la moto al pavimento siguiendo las huellas que dejaban las camionetas –las cuales patinaban como si el piso fuera de jabón- , pero cuando estaba cerca tomé una huella equivocada y la llanta delantera simplemente ‘se fue’ de lado y terminé en el piso.

Luego de sacar ambas motos nos tomó otra hora quitarles a las motos cuanto barro pudimos con ramitas, palitos y lubricante de cadena. Acabamos de recorrer los 400 metros más difíciles de todo el viaje, estábamos cansados pero también satisfechos, habíamos sorteado algo difícil y estábamos listos para continuar.

P1030016

P1030018

Unos kilómetros más adelante encontramos algo de inspiración, una bella rubia de unos 30 años viajando sola en su BMW en sentido opuesto al nuestro. Su nombre era Ania Jackowska, era polaca y estaba, algo así, como dándole la vuelta al mundo en su moto, y sola. Un verdadero ejemplo de pasión y determinación. Y qué bueno encontrarla, le dijimos que olvidara el barro y tomara cuanto pavimento en obra quisiera, pues ningún contratista Argentino le diría que no a una linda rubia Europea como ella.

P1030027

P1030035

Esa noche dormimos en Gobernador Gregores, tratando de descansar lo más posible, al día siguiente nos esperaba un largo trayecto de ripio, unos 150 kilómetros. Ese nuevo día nos recibiría con un regalo singular, una vista imponente y maravillosa del famoso ‘Cerro ventana’.

P1030041

P1030043

Categories: — 12′ Southamerica – 07 Argentina South | Leave a comment

La Patagonia Indómita

map

La Patagonia se presentó ante mí de una forma caprichosa, esquiva, como si tuviera voluntad propia y jugara conmigo a impedir que la descubriera completamente. El clima, voluntarioso e imprevisible, cambiaba constantemente. Las frases que comentaban que los días estuvieron soleados hasta poco antes antes de mi llegada se hicieron comunes en todas partes. Sería injusto aludir mal clima, como al parecer si lo tuvieron tantos motociclistas que fueron y vinieron antes y después de mí, simplemente la Patagonia me mostraba sus múltiples caras, indomable y temporalmente a veces, dócil y acogedora en otras.

Cuando uno se imagina esa Patagonia deslumbrante llena de lagos y montañas cubiertas por pinos, en realidad está pensando en una pequeña parte de ella, la región de los lagos que se extiende paralela a la cordillera de los andes desde la provincia de Neuquén y que comienza a desaparecer cuando se deja atrás el Bolsón y Esquel, para luego resucitar una vez más mucho más al sur en los impresionantes paisajes de la provincia de Santa Cruz. Esta es la Patagonia turística, la de las postales de lugares como Bariloche y San Martin de los Andes. El resto de la Patagonia son vastas planicies y pampas semi-desérticas donde mayormente no hay nada, por lo menos nada para vender a los turistas.

P1020462

P1020466

P1020467

Había dejado atrás Neuquén buscando la ruta más corta hacia Junin de los Andes, que es tomar la ruta 237 hacia el sureste y después tomar la 40 hacia el noreste. Un par de cientos de kilómetros de pampas y montañas desérticas, solo un pueblo en la ruta Piedra del Águila donde todos recargan el máximo de la preciada gasolina que durante mi viaje escaseaba en toda la Argentina pero especialmente en el sur, región que curiosamente es la que más petróleo produce.

La falta de gasolina contrastaba con una abundancia en todo lo relacionado al turismo, incluso cada pequeño pueblo en la Patagonia tenía una muy buena oficina de información turística con mapas gratuitos y bastante información de la zona. Alojamiento por doquier, desde lugares para acampar hasta las comodidades más mundanas. A esto se le sumaba una crisis del turismo causada en una parte por las cenizas del volcán Puyehue que afectó gran parte del turismo de lugares fascinantes como Villa la Angostura (el lugar que mayor sufrió la caída de ceniza) y disminuyó el número de turistas en casi toda la Patagonia, y en otra parte por los medios de comunicación que exageraron el impacto de las cenizas. La sobreoferta de alojamiento había hecho bajar los precios de los hoteles, no había que preocuparse por encontrar lugar para alojarse ni por encontrar una mesa libre en un restaurante o una silla en un bar.

Junín de los Andes es la primera parada en la Patagonia, no tiene la belleza de San Martin de los Andes, pero tampoco tiene tanta gente, es más pequeño, más tranquilo y menos maquillado de chalets suizos y de menús en otros idiomas. Este es el lugar para sentarse con un mapa y planear la ruta con una taza de café.

San Martin de los Andes es el destino favorito de muchos argentinos, es muy lindo pues está enclavado entre montañas tupidas de bosques y lo baña un lago con una pequeño muelle y una playa. Pese a que vive del turismo no tiene una atmósfera presuntuosa ni agobiante. Es un lugar que verdaderamente vale la pena conocer.

P1020471

P1020473

P1020477

P1020494

P1020508

P1020521

P1020543

P1020547

P1020548

P1020513

En San Martin comienza un recorrido famoso en la Patagonia, el cruce de los 7 lagos que termina en Villa la Angostura, hasta hace poco solía ser una carretera de ripio que ahora, lastimosamente está siendo pavimentada, algo que le quita un poco del encanto. Son 110 kms entre lagos y montañas, lamentablemente el esplendor de estos paisajes fue opacado por un cielo gris que al inicio parecían nubes, y lo eran, pero de ceniza. Aun así fue una ruta increíble que quisiera recorrer de nuevo.

Por lo que uno puede inferir del paisaje, es posible que antes de la erupción del volcán Puyehue, Villa la Angostura fuera el lugar más despampanante de la Patagonia, o por lo menos uno de los más. Ya no habían cenizas cubriendo autos como lo hace la nieve en una tormenta de invierno, pero aun cae ceniza ocasionalmente dándole un matiz gris al pueblo. Se sentían las cenizas en el aire. Recuerdo que mi almuerzo en Villa la Angostura fue particularmente bueno, creo que valdría la pena regresar así fuera solo para comer en el mismo lugar. De ahí serían un par horas hasta Bariloche por una ruta pavimentada bordeando un par de lagos.

P1020578

P1020584

P1020629

P1020650

P1020656

P1020671

Bariloche me decepcionó terriblemente, tanto de ida como de vuelta. Es cierto que en ambas ocasiones el clima me jugó una mala pasada pues estaba tan nublado que no se veía casi el inmenso lago que estaba al frente. Intenté disfrutar de la ciudad pero tampoco encontré nada interesante, muchos restaurantes y muchos bares pero nada verdaderamente auténtico. Bariloche es el perfecto ejemplo de la sobre explotación turística que tanto intento evitar, cuando se puede. Lo único que me gustó de Bariloche fue en que en la pequeña plaza den centro cívico, ese lugar que sale en tantas fotos y donde todos los turistas se toman fotos con los San Bernardo, hay un monumento al General Roca. Pero lo que me gustó es el estado del monumento, irrespetado con grafitis y pintura, en un claro ejemplo de la nueva conciencia de los argentinos, especialmente los jóvenes, que no entienden ni aceptan porqué en pleno siglo XXI se aun se le rindes homenajes a personajes siniestros e infames como Roca, considerado por muchos años -por el establecimiento y por la educación retardataria- como un héroe, cuando en realidad no fue más que un genocida, un asesino sanguinario al servicio de los intereses de los más ricos de su tiempo que encendidos por la ambición y en contra de las leyes emprendieron una campaña de exterminio de todas las naciones indígenas de la Patagonia. Miles de indígenas asesinados en las 2 campañas de terror, miles objeto de los más terribles vejámenes y torturas. Y pese a que todos saben que pasó, el causante directo del exterminio, el genocida, tiene un monumento en Bariloche.

P1020677

P1020685

P1020689

P1020698

P1020691

Solo estuve una noche en Bariloche y partí rumbo al sur, para después de un día de camino llegar al que sería, de lejos, mi lugar favorito en toda la Patagonia, un lugar que se me marcó profundamente en el corazón y en los recuerdos como “mi lugar” en el sur, un lugar al que creo que siempre querré volver. Prueba de mi amor a primera vista fue el hecho que todos los días que estuve estuvieron nublados, y no solamente no le restó encanto sino que su belleza fue acentuada. Los días grises y lluviosos creaban una atmosfera única y acogedora. No sé si fue la onda hippie, las cervezas artesanales, el folklor, las montañas al frente, ese lindo valle pasando la colina o los caminos que forman ese precioso circuito a su alrededor, o si simplemente fue un amor irracional por un lugar que sentí como propio tan pronto como llegué. Como fuera, fue difícil dejar El Bolsón.

P1020711

P1020721

P1020739

P1020745

P1020747

P1020749

P1020751

P1020792

P1020807

P1020817

P1020822

P1020841

P1020872

P1020895

P1020902

P1020913

Categories: — 12′ Southamerica – 07 Argentina South | Leave a comment

Del Museo de Fangio a la puerta de la Patagonia

Route

Después de 3 dias acampando en La Posta del Viajero en Moto en Azul, decidí tomar un desvío en mi camino a la Patagonia para ir una ciudad que siempre me interesó conocer. Mar Del Plata. Desde azul hay que desviarse de la ruta 3 para tomar la 226 que cruza por Tandil. Si hubiera tenido más tiempo me hubiera detenido un par de días en Tandil, ciudad que no solo es famosa por sus embutidos sino por la belleza de las sierras en las que está enclavada. Al alejarse uno de la cordillera de los Andes que divide Chile y Argentina no es muy común encontrar paisajes con colinas, así que Tandil ofrece una belleza diferente y está muy cerca de la costa. Tandil tendrá que esperar.

La ruta 226 pasa por el costado de una ciudad llamada Balcarce, cuna de uno de los más grandes pilotos de todos los tiempos, Juan Manuel Fangio, esto se nota no solo por los multiples anuncios publicitarios del museo de la ciudad sino por los carteles que le piden a los conductores locales aplacar sus impulsos de pilotos fracasados en pos de la vida de los peatones. Al parecer la pasión por Fangio cultivó también muchos conductores tarados en Balcarce.

Para quienes no vivimos esas generaciones es difícil imaginarse cuán grande fue Juan Manuel Fangio, no fue solamente un corredor que llegó a las grandes ligas del automovilismo, fue un genio que surgió y brilló por muchos años con un talento de esos que sólo se dan una o dos veces por generación. Fue un piloto cuya temeridad como conductor solo fue comparable por sus grandes cualidades humanas, influenció no solamente a su país sino que fue el ídolo de millones de personas alrededor del mundo, en una época muy diferente a la actual, donde los pilotos hacían la diferencia en una proporción mucho más grande que ahora.

P1020371

P1020391

P1020389

P1020387

P1020396

P1020398

P1020413

Mar del Plata es una ciudad particular e interesante. Conserva una mezcla entre el esplendor glomoroso de otra época con el ajetreo de un balneario popular. Los dias grises que me tocaron estando allí fueron perfectos porque pude ver ese matiz nostálgico influenciado por el frio de sus aguas incluso en los meses calurosos, muy diferente a lo que sería un balneario tropical. En verano Mar de Plata se vuelve una ciudad vibrante, llena de turistas extra bronceados que no se diferencian de los locales, las calles viven atestadas igual que los bares y restaurantes. Si bien conserva semejanzas con Buenos Aires el ambiente es más relajado y el mar le da un caracter muy especial, y como mayor ventaja sobre Buenos Aires, en el verano no hace tanto calor. Es entendible porque tantos porteños vienen a escapar del calor humedo e insoportable en estos meses.

P1020423

P1020432

P1020425

P1020420

P1020417

P1020440

Como siempre durante este viaje nunca pude quedarme tiempo suficiente en cada sitio que quise. Tuve que continuar después de 2 noches y de ver a algunos buenos amigos. De Mar del Plata seguí rumbo a Bahia Blanca, ciudad grande donde intenté quedarme pero donde no había absolutamente nada, es increible como una ciudad con costa no explote el menor atractivo turistico en ella.

Ese día seguí hasta Rio Colorado, un pequeño pueblo donde turistas cercanos van a disfrutar de un rio tranquilo, aquí acampé por el menor costo en toda Argentina, tan solo 25 pesos. En el siguiente espacio de camping había otro campista, un muchacho no mayor de 20 años que como muchos otros solo necesitan una carpa, un sleeping y un morral para irse a explorar la Patagonia en el Verano. Viajan pidiendo aventón (auto-stop) en la carrtera a cuanto auto o camión ven y solucionan una comida con un par de empanadas. Vi a muchas personas jóvenes viajando de esta forma, con casi nada de dinero y muchas ganas. Ese ese espiritu aventurero una de las virtudes que más admiro de los Argentinos. Es una virtud que el resto de los latinos deberíamos copiar.

P1020452

P1020444

El siguiente día fue una ruta recta con el sol en mi cara, largos trayectos sin absolutamente nada en la carretera. Se sentía que se acercaba uno a la Patagonia, pues la Patagonia posee una extraña Mezcla de una cierta cantidad de paisajes absolutamente esplendorosos con otra cantidad mucho mayor de luagres donde no hay nada, absolutamente nada qué ver si qué hacer. Lamentablemente son más los segundos y fue esta la razón que me hizo tomar la decisión de bajar a y subir de la Patagonia por la ruta de las montañas y los lagos, a la que muchos llaman la Ruta 40 aunque no toda sea necesariamente sobre la 40, y evitar de todos los modos la ruta 3 de la costa que solo tiene rectas interminables con un viento abominable. Largas rectas y mucho viento, lo que menos busco en un viaje en Moto. Por suerte ya estaba cerca de la Puerta de la Patagonia, una ciudad grande que vive del petróleo donde no hay mayores atractivos turísticos pero que que fue el punto de partida del trayecto más largo de esta aventura: Neuquén, provincia de Neuquén.

P1020457

P1020459

Categories: 12' Southamerica - 06 Mid Argentina | Leave a comment

La Posta del Viajero en Moto

IMGP3324

Todos parecían responder igual cuando estando en Buenos Aires me preguntaban cual sería mi próximo destino.
-Azul? Y qué hay que ver en Azul???
-Voy a visitar a un amigo.
-Y donde lo conociste?
-La verdad es que todavía no lo conozco.

Para mí, la posta del viajero en moto era algo así como una de esas historias que a uno le cuentan y uno olvida hasta que se la cuentan de nuevo y entonces uno las recuerda como un sueño. Yo había llegado a Mendoza con Leonardo Noguera a quien conocí en Perú y quien viajó conmigo hasta Buenos Aires, Mendoza era el punto de reunión acordado con mis amigos David McCollam, Wolfgang Heiss y su esposa Fabiola, quienes iniciaron su viaje en moto por Suramérica desde Cuenca Ecuador, unos días antes que yo saliera de la misma ciudad. Como no pudimos hacer coincidir nuestras rutas y cronogramas decidimos encontrarnos y compartir unos días en Mendoza. Estando allí durante una de esas tardes que compartimos entre botellas de buen vino, Wolfgang me dijo contundentemente: “Tienes que ir a Azul”, y luego me contó esa historia que alguna vez yo había leído y que ahora quiero compartir con ustedes.

Esta historia se trata de un par de personas maravillosas. Jorge y Mónica Cuatrochio. Jorge y Mónica están casados y viven en Azul, una ciudad 300 kilómetros al sur de Buenos Aires. A primera vista Azul es una ciudad como cualquier otra en Argentina, tiene unos 60.000 habitantes, como muchas otras vive del agro y la ganadería, es tranquila y como atractivo principal tiene un balneario municipal muy lindo construido directamente el rio (no son piscinas) hace más de 100 años y que mide unas 6 hectáreas, tiene playas con salvavidas incluidos y como es municipal no tiene costo, pues en Argentina, hay una gran cantidad de cosas buenas que son gratuitas.

P1020324

Pero Azul tiene algo más, es la Meca de los viajeros en moto por Suramérica, un lugar al que uno debe ir cuando realiza una travesía de estas. La razón es que allí existe ‘La Posta del Viajero en Moto’. Pero no sería justo describir a La Posta como un simple lugar, porque la Posta es en realidad un sueño, un sueño que tuvo Jorge y un grupo de amigos hace casi 20 años: Un lugar para que los motociclistas se encontraran, descansaran de su viaje, compartieran experiencias y dejaran una huella de sus pasos. Para eso Jorge y Mónica abrieron literalmente las puertas de su casa para que todos los viajeros en moto pudieran llegar y alojarse, habilitaron una parte de la casa como un pequeño Club, hay una cocina equipada, un amplio comedor con música, juegos de mesa, libros, una parilla para hacer asados, un pequeño taller, un cómodo baño con agua caliente y amplias zonas verdes donde los motociclistas pueden acampar. Pero más allá de las instalaciones La Posta posee algo increíble: no hay –literalmente- un espacio libre en cada uno de sus sencillos muros, paredes, puertas y ventanas, todas ellas estás llenas de recuerdos dejados por quienes por allí alguna vez pasaron. Es como un pequeño templo, detrás de cada dibujo, de cada letrero, de cada objeto, de cada foto, hay un recuerdo invaluable de alguien que creyó que cumplir un sueño era posible. Y eso es la Posta para mí, un museo de los sueños, pero no de los suelos inalcanzables sino de los sueños que se pueden cumplir y que todos nosotros estamos en capacidad de realizar. Ver todas estas historias plasmadas por doquier en un mismo lugar es algo que te inspira a seguir adelante, a seguir rodando y a llegar hasta la meta propuesta.

La historia –la que conozco- fue más o menos así, “El Pollo” como cariñosamente le dicen a Jorge, tenía (y tiene) un grupo de amigos apasionados por las motos que se reunían continuamente en su casa, detalle que parece obvio luego de conocer a Jorge porque él es como un imán que atrae amigos. Bueno, un día pasaba por Azul un japonés loco –uno de varios a lo largo de los años- que estaba recorriendo Suramérica en una scooter. Al parecer el japonés fue detenido por la folclórica policía argentina que lo quería meter en problemas para sacarle dinero. Alguien que vio lo que estaba pasando, enfrentó a los policías, les quitó al japonés de las manos, y luego lo llevó a la casa de Jorge donde lo recibieron y hospedaron como a un amigo. Ese japonés fue el primer huésped de La Posta -que aun no había nacido-, y eso alimentó una idea que ya tenía Jorge de crear un lugar donde los motociclistas de todo el mundo pudieran llegar, un lugar donde pudieran compartir sus experiencias y de paso tomar un descanso en el camino. Y durante estos casi 20 años han sido muchos, cientos, los motociclistas de todas partes del mundo que por allí han pasado, han tendido su carpa y se han quedado compartiendo con Jorge, Mónica y el grupo de amigos de la Posta.

Jorge y Mónica no son personas adineradas, al contrario, como la mayoría de los argentinos y suramericanos son personas que todos los días salen a trabajar para vivir, y esto hace de la Posta un lugar como ningun otro: ha sido fruto del trabajo, del esfuerzo, de la dedicación y de la generosidad de una pareja cuyo mayor capital es tener un corazón muy grande. Casi todo lo que hay en posta lo ha hecho Jorge con sus manos en su tiempo libre. Y después de casi 20 años el sueño no termina, Jorge regresa todos los días de su trabajo para seguir trabajando, actualmente su plan es la construcción de unas habitaciones donde piensa acondicionar unos dormitorios para que los viajeros tengan la posibilidad de dormir adentro y evitar acampar cuando solo se quedan por un día, pues cuando se viaja en moto, acampar por una sola noche es algo que cansa mucho. Casi todos los materiales que usa Jorge en la construcción han sido donados, desde ladrillos hasta puertas, todo lo que donen sirve y todo es util. Pero aparte de los materiales se requiere una gran cantidad de trabajo, trabajo que Jorge aporta en su tiempo libre con una energía y una pasión inagotables. Jorge me decía un dia que su sueño es que hubieran postas en muchos otros lugares, y yo le repliqué que eso sería muy dificil porque lo que hacía de la Posta algo unico, por sobre todas las cosas, era su vocación, esa genuina capacidad de dar desinteresadamente, algo que ya casi no existe. Y es que no había mencionado algo antes: Alojarse en La Posta no tiene costo, no hay fines de lucro. Se sugiere una contribución diaria –irrisoria- para ayudar con los gastos que no son pocos, y por supuesto se reciben donaciones las cuales también ayudan a que la posta pueda seguir funcionando y recibiendo más viajeros, pero el motor, el motor de todo, es la pasión de Jorge por lo que hace.

IMGP3349

P1020256

P1020258

P1020358

P1020354

P1020341

P1020327

P1020309

P1020287

P1020304

P1020280

P1020264

P1020261

P1020338

P1020344

P1020349

P1020351

P1020348

P1020350

P1020347

P1020356

P1020360

Son innumerables las historias que han pasado y han surgido en la Posta, historias inspiradoras sobre grandes aventuras y largos viajes, historias de viajeros que se convirtieron en amigos a lo largo de los años y cuyos lazos permanecen en el tiempo, así como también historias conmovedoras como la de Toshiko Noro, historia que pensaba contar pero que prefiero que escuchen de la voz del pollo en este video que encontré en internet, y de paso viendo el video se darán cuenta que no exageran quienes decimos que’el pollo’ es puro corazón.

P1020262

Dedico estas pocas líneas a Jorge y Mónica, quienes siempre tendrán mi gratitud y mi cariño

Categories: 12' Southamerica - 06 Mid Argentina | Leave a comment

El Norte Grande

P1010962

Dias 22,23,24,25,26,27 y 28.

Cuando se habla del Norte Grande se hace referencia al noroeste de Argentina, un lugar vasto, majestuoso, montañoso, árido, poblado de ciudades y pueblos que conservan una gran herencia colonial. El norte grande es tranquilo, quieto, como si el tiempo no pasara. Pero hay algo más, el Norte de Argentina también es mágico, el pasado colonial de sus ciudades se mezcla perfectamente con los paisajes desérticos de las montañas y con el colorido de sus gentes y sus costumbres. Definitivamente se descubren otros valores por acá, no se ve un afán por el lujo ni la modernidad, al contrario, se valoran las costumbres populares la cuales se han enriquecido a lo largo de siglos por la colonización española, por el legado indígena, por las inmigraciones europeas y hasta por las migraciones internas, todo esta mezcla de costumbres se ve en las calles, en los mercados, en las artesanías, en las iglesias y en las plazas. La música de fondo de este mágico lugar es el Folclore, como denominan los argentinos a toda su música folclórica, esa música diversa, anónima, popular y tradicional que alimenta el alma y enciende los corazones tanto de quienes aquí habitan estas tierras como de quienes solo vamos de paso.

P1010978

Desde el norte de Chile, se llega a Argentina a través el paso Jama, una vez en Argentina se continúa por la ruta 52, la cual desemboca en la ruta 9, la ruta principal que cruza el norte de arriba abajo. El primer pueblo sobre la ruta 52 se llama Susques, un pequeño pueblito que sirve de antesala para conocer la Arquitectura que uno recorrerá los días siguientes, llegar a Susques durante las primeras horas de la tarde ofrece un atractivo adicional, el de visitar un pueblo fantasma como el de las películas del oeste, no hay ni una sola alma en las calles, la razón es que en el norte como en otras regiones de Argentina se guarda la sagrada tradición de dormir la siesta, en cada región el horario es un poco diferente, en algunos lugares la siesta comienza a mediodía y se extiende hasta las cuatro, en otros lugares comienza a las tres y se alarga hasta las seis, en todo caso si uno llega a una ciudad de estas durante la hora de la siesta deberá resignarse a encontrar casi todo cerrado, a veces inclusive los restaurantes.

P1010857

Siguiendo por la ruta 52 hacia la ruta 9 uno se encuentra con una de las Salinas Grandes a un lado de la vía. Esta salina se encontraba parcialmente cubierta por agua por las lluvias lo cual la añadía más colores al blanco intenso del salar. El color blanco refleja tanta luz que el calor es muy intenso, el aire es muy seco y es difícil siquiera mirar el paisaje sin lentes oscuros. El color del cielo contrastando con el salar es simplemente maravilloso.

P1010863

La ruta 52 se encuentra con la Ruta 9 en Purmamarca, pero antes de llegar a Purma la ruta 52 debe bajar de las montañas a la preciosa y encantadora quebrada de Humahuaca que sirve de cuna para la mayoría de los preciosos pueblitos que hacen parte de la ruta obligada de la provincia de Jujuy. La ruta que baja a la quebrada es la cuesta de Lipán la cual parece una serpiente de asfalto y ofrece un paisaje impresionante desde su punto más alto.

P1010886

Purmamarca es un pueblito imperdible no solo por su belleza natural (tiene al cerro de los siete colores justo detrás) sino también por el mercado artesanal que se asienta en su plaza principal. En este mercado se encuentran un sinfín de tejidos y artesanías, pero también es como una fiesta de propios y extraños que se mezclan perfectamente entre sí, hay mucha gente pero no se siente el agobio que causa el gentío de las ciudades, y eso creo que es lo que hace al mercado particularmente interesante.

P1010889

El destino en esa primera noche en el norte argentino fue el pueblo de Humahuaca que lleva el mismo nombre de la quebrada en la que está enclavado. Humahuaca es tal vez mi lugar favorito en todo el norte de Argentina, sobre él se me ocurre una frase que mi querido amigo Eduardo del Corral me dijo hablándome del lugar: “Humahuaca es un pueblito que no tiene madre, guey”. Es verdad, la arquitectura de sus calles, sus plazas, la paz que respira -pese a no tratarse de un pueblo chico-, el paisaje, los artesanos hacen de este pueblo un lugar absolutamente encantador.

P1010914

P1010916

P1010921

P1010929

P1010933

P1010950

P1010960

P1010964

P1010965

La comida del norte también es diferente a la del resto de Argentina y a la pálida comida chilena, se encuentran muchos guisos, platos horneados (en horno de barro), se come carne de las empanadas son definitivamente las mejores de Argentina, en este restaurante creo haber comido la mejor empanada en Argentina, en años.

P1010976

Desde Humahuaca se baja por la quebrada pasando por otros pueblos que son muy representativos de Jujuy, se pasa por Tilcara pequeño pueblo que se convierte en uno de los destinos más visitados durante Enero pues toma espacio el festival ‘Enero Tilcareño’ que dura todo el mes y cada fin de semana trae espectáculos musicales, en fin se semana y en enero la vía de ingreso a Tilcara es una odisea de vehículos entrando y saliendo. Después de Tilcara sigue Maimará que también vale la pena visitar. Unos kilómetros al sur de Maimará está un lugar interesante, la ‘Posta de Hornillos’ que es una casa colonial con un valor histórico interesante, sirvió como posta de viajeros, una posta era el lugar donde los viajeros cambiaban de caballos en sus viajes largos, luego durante las guerras de independencia fue un cuartel de las tropas libertadoras, también fue lugar de descanso del general Belgrano luego de su regreso de una de sus campañas en Perú, hoy es un museo que exhibe elementos de cada uno de las etapas a las que sirvió dicha construcción.

P1010987

P1010988

P1010995

P1020001

Siguiendo al sur por la ruta 9 se vuelve a pasar a 3 Kms de Purmamarca, y de allí se va a San Salvador de Jujuy. La carretera principal entre San Salvador de Jujuy y Salta no es la ruta 9 sino la 34 que es una ruta mucho más larga, pero la ruta 9 que también es una opción es mucho más interesante, esta ruta entre El Carmen y la Caldera se llama ‘La Cornisa’ y es una carretera de unos 30 kilómetros que atraviesa una Yunga -selva tropical de montaña- la cual ofrece un paisaje natural como pocos en Argentina, salvo las otras yungas como la de Tucumán. (Ahora cuando alguien en Argentina me pregunta cómo es Colombia le digo que simplemente visite la Yunga Tucumana porque es igualita a gran parte de Colombia, verde, montañosa, húmeda y boscosa). Aparte del paisaje el atractivo de la cornisa es que es una vía llena de curvas –algo raro en Argentina’ y de un solo carril, literalmente, un solo carril para ambos sentidos, hay que tener cuidado porque cuando se encuentra uno un vehículo en sentido contrario hay que correrse al borde del camino, no caben dos autos y ambos se sacan la mitad del auto de la carretera para poder cruzar, sobrepasar es muy difícil e incluso es difícil encontrar un lugar espacioso para parar a tomar fotos.

IMGP2904

P1020012

Después de recorrer la cornisa se llega a Salta ‘La linda’, y de verdad que lo es. Pese a ser una ciudad grande el encanto de Salta la hace una ciudad acogedora, su arquitectura y sus plazas son exquisitas, definitivamente es un lugar que vale la pena conocer aun con poco tiempo. El Salta fue el lugar para hacer cambio de aceite y otras tareas de mantenimiento básico, y luego de eso el viaje continuó al sur.

P1020033

P1020029

P1020032

P1020039

Tomamos un tiempo para detenernos en Coronel Moldes y recorrer al embalse Cabra Corral. Ahí hicimos una muy buena para a tumbarnos en el pasto a la orilla del embalse y pasar el calor de la tarde nadando y durmiendo, luego un asado de tira en la única parrilla a la salida del embalse nos dio energía para la el arduo viaje que nos esperaba hasta Cafayate, pues salimos muy tarde del embalse, llovía a lo largo de la ruta 68, tuvimos que cruzar un par de riachuelos que se formaron sobre la carretera a consecuencia de las lluvias no sin antes tener que esperar a que maquinaria limpiara el lecho de estos pequeños ríos que se formaron sobre el asfalto y que arrastraban piedra y lodo, en dos lugares se formaron trancones en espera que las maquinas retroexcavadoras y la policía dieran paso.

P1020044

P1020059

P1020060

P1020067

IMGP2972

Llegamos a Cafayate entrada la noche, y los últimos kilómetros fueron difíciles pues el pavimento en reparación había dado paso a arena y polvo que eran dispersados en el aire por los buses formando una espesa bruma, la noche era oscura, llovía, la vía no estaba demarcada y para completar el polvo que levantaban los buses no permitía ver nada, con todo y eso mi amigo Leonardo y yo llegamos sanos y salvos a Cafayate, donde nos quedaríamos un día entero. Cafayate resultó ser un pueblo cómodo y tranquilo, rodeado de viñedos (los famosos vinos de altura) y de tiendas de helados artesanales que se disputaba el mejor helado de vino, helado que fue inventado por un señor muy amable, propietario de una de las heladerías existentes y que hablaba con desdén de sus competidores quienes habían decidido imitarlo, aunque su verdadera pasión no era la fabricación de helados sino sus profundas y muy personales creencias religiosas donde un inminente y apocalíptico fin del mundo tomaban un lugar importante.

P1020083

P1020085

P1020087

Después de un descanso de un día en Cafayate el destino era Chilecito, ahora éramos 3 motos, Diego Trezzo, un Mendocino en viajaba en una R1150 nos acompañaba. Desde Cafayate la ruta era la 40, al cual tenía algunos tramos de ripio, pero en realidad lo complicado fueron esos pequeños y numerosos ríos que se formaron en la vía como consecuencia de las lluvias, fueron varios y cruzando el más grande tomé la línea equivocada, por donde no había limpiado la retroexcavadora y le di a una piedra muy grande con la rueda delantera, la moto cayó del lado izquierdo sobre una corriente de agua que tenía casi medio metro de altura, gracias a lo ancho de mis maletas de aluminio la moto no se tumbó horizontalmente sino que quedó inclinada, lo suficiente mente ‘parada’ como para alejar las parte eléctricas del agua, Leonardo y Diego me ayudaron a parar la moto y después de lanzar muchas piedras del fondo del agua con la rueda trasera, al final la moto salió del agua. Después vendrían otros riachuelos menos profundos y al final cesaron las lluvias. Ocasionalmente se veían remolinos de viento, pequeños tornados que iban y venían a cada lado de la vía. Ya habíamos dejado atrás casi todo el norte de Argentina y nos esperaban las montañas de Mendoza

IMGP2992

P1020091

IMGP3067

P1020104

P1020125

P1020126

IMGP3107

IMGP3110

IMGP3240

Categories: 12' Southamerica - 05 Argentina North | Leave a comment

De la costa norte chilena al norte de Argentina por San Pedro de Atacama y el valle de la Luna

_map18-22

El norte de Chile son 2100 kilómetros que separan Arica de Santiago por la ruta 5. Sin embargo hay una ruta costera que aparece y desaparece, es la ruta 1 y su tramo entre Iquique y Tocopilla es una de las mejores rutas de Chile. Son 250 kilómetros bordeando la costa entre el mar y las montañas, pasando por playas, cuestas y acantilados. El paisaje tiene poca contaminación humana, tan solo algunas caletas de pescadores con casas pintorescas que contrastan con un cielo de azul intenso e infinito. El paisaje solo está manchado por una horrenda y pestilente fábrica de atún y quién sabe qué otros productos de mar, que demuestra la sobreexplotación que hace Chile de sus mares con la denominada acuicultura.

IMGP2230

IMGP2291

Una de las cosas más impresionantes que vi durante todo el viaje fue una inmensa duna que hay justo al lado de Iquique y se ve cuando uno desciende del altiplano del desierto a la costa, su tamaño y cómo contrasta con la ciudad es francamente impresionante.

IMGP2360

IMGP2370

IMGP2461

P1010654

La ruta 1 desaparece temporalmente en Tocopilla, que es la ciudad que fue azotada por un terremoto de gran intensidad de 2007. Honestamente no creo que la ciudad fuera muy bonita antes del terremoto, así que se harán una idea de cómo luce ahora. Desde Tocopilla sale una carretera que hacia el este, subiendo al altiplano donde se encuentra el desierto de Atacama y atravesándolo, esta ruta se cruza con la ruta cinco, y luego conduce Calama y más allá a San Pedro de Atacama, el destino por excelencia del norte de Chile. El trayecto entre Tocopilla y Calama estuvo marcado por el calor y el viento fuerte. Después hay que detenerse preventivamente en Calama para cargar combustible, en caso que no hay en San Pedro. Calama definitivamente no es uno de mis lugares favoritos, para mi es el perfecto ejemplo del nefasto impacto de la minería a gran escala, el sitio es francamente deprimente.

P1010658

IMGP2581

A 90 kilómetros de Calama está San Pedro de Atacama, un pueblo desértico y rústico enclavado en las faldas de la cordillera de los Andes. Si no fuera por tanto maquillaje prosti-turístico, San Pedro sería el pueblo serrano perfecto, su ubicación, su arquitectura y su aridez se combinan perfectamente, tiene esa belleza que solo vuelve a encontrarse en el norte de Argentina. Pero está demasiado contaminado, demasiado sobre vendido, demasiados turistas, demasiados carteles en inglés, demasiadas agencias de turismo, demasiados restaurantes y bares para extranjeros. En otras palabras el pueblo es como un hostel grande. Aunque lamentablemente es difícil encontrar cosas reales o auténticas en San Pedro, aun vale la pena visitarlo, se puede descansar y hay muchos lugares fascinantes a su alrededor, uno de ellos es el valle de la luna. Creo que las fotos hablan por sí mismas.

P1010662

P1010674

P1010692

P1010701

P1010732

P1010754

P1010785

Desde San Pedro de Atacama se puede ir tanto a Bolivia como a Argentina, pero las rutas hacia Bolivia no son las mejores. Mi plan inicial era entrar a Bolivia por Puno y Desaguadero, pero las intensas lluvias y las tontas trabas que impuso el gobierno Boliviano para la venta de gasolina a los extranjeros me hizo desistir de pasar por este país. Así que la nueva ruta era ingresar a Argentina desde San Pedro por el paso Jama que es uno de los pasos más escénicos entre ambos países.

El complejo fronterizo del lado Chileno está justo a la salida de San Pedro, donde un gendarme chileno nos lanzó una par de ladridos para que hiciéramos la fila como él quería, como en una academia de adiestramiento de perros, mostrando un atisbo de la actitud que tuvieron que haber llevado los policías en los tiempos oscuros de la historia reciente chilena. Desde ahí uno comienza a subir y subir hasta los 4200 metros por una carretera totalmente asfaltada que ofrece unos paisajes espectaculares decorados por guanacos y flamingos rosados.

IMGP2597

P1010819

P1010823

P1010827

P1010835

Se ingresa al norte de Argentina por la provincia de Salta, todavía hay que hacer unos 150 kilómetros por la ruta 52 hasta Purmamarca, pero desde que uno entra ya es otro mundo, es el norte grande.

P1010842

IMGP2653

IMGP2667

IMGP2675

P1010854

Categories: 12' Southamerica - 04 Chile North | 2 Comments

Del mercado Cusco a las islas flotantes del Lago Titicaca

_map14-16

Me gustan mucho las plazas de mercado. La de Cusco es una que vale la pena visitar. Junto a los tradicionales puestos de frutas y verduras hay muchos otros que venden especias, granos, yerbas, chanchos, pescados y platos de comida por 4 soles. Es mercado es ordenado y limpio, y lo controlan guardias de seguridad comunal armados con silbatos que suenan insistentemente, como niños jugando a ser árbitros de fútbol.

P1010255

P1010271

P1010266

P1010250

P1010274

P1010278

Después del mercado hubo tiempo para visitar el Museo de arte popular de Cusco. Para quienes gustan del arte Naif, este cuadro del artista Peruano Antonio Huillca Huallpa representa su propia vida.

P1010290

Después de 3 días que se prolongaron a 6, era hora de partir de Cusco. Hay 2 vías hacia Puno, la que toman la mayoría de los buses y que pasa por Desaguadero, en la frontera con Bolivia, y otra más corta pero que igual debe subir las montañas hasta casi los 4600 metros de altura. La mejor forma de sobrellevar la altura es tomar mate de coca, durante días no bebí otra cosa, ayuda a eliminar los síntomas de la altura, el dolor de cabeza, es un energizante natural y para completar es muy bueno para la panza. La carretera está perfecta y con poco tráfico, pero sobre los 400 metros el frio es intenso y del otro lado de las montañas el viento es muy fuerte.

IMGP2089

Nos habían desalentado a visitar Puno, pero afortunadamente nuestros consejeros se equivocaban garrafalmente, Puno es un lugar interesante. La ciudad no tiene nada de especial, la verdad, como la mayoría de ciudades “no coloniales” en Perú, es un poco fea, pero es cómoda para el turismo, tiene gran variedad de hoteles y una calle peatonal con infinidad de restaurantes donde se come por un buen precio. La ciudad está justo en la borde del lago y se encuentran muchas opciones para hacer tours en bote, nosotros decidimos tomar un tour de 2 dias, en el primero se visitaba la isla Taquile (5.7 kms cuadrados y 2200 habitantes) pernoctando allí, y al siguiente la isla de Amantani (15 kms cuadrados y 4000 habitantes) y luego las tan esperadas islas flotantes de Uros.

Estas islas naturales en el Titicaca son habitadas casi exclusivamente por comunidades descendientes de los Incas que las habitaron cientos de años atrás, todo pertenece a las comunidades en las cuales están divididas las islas y muchas de éstas comunidades operan el turismo en forma de cooperativa, los restaurantes en la isla Amantani, por ejemplo, funcionan como una cooperativa, hay varios de ellos pero cada uno abre un día diferente o están coordinados con los operadores turísticos para recibir grupos de turistas diferentes y de esta forma obtener un beneficio colectivo y equitativo.

Lo mejor de quedarse en las islas es que no hay hoteles ni hostales ni nada parecido. Los operadores turísticos arreglan con habitantes de las islas para que los turistas se hospeden en sus casas y por un día vivan cómo ellos viven. Las casas casi no tienen electricidad pues ésta proviene de generadores eléctricos y la gasolina es muy cara para ellos, solo las casas que están habilitadas para albergar turistas tienen un par de luces, generalmente solo en las habitaciones alquiladas, pero no hay electricidad ni en el resto de la casa, ni en las calles, solamente una luz en la plaza principal. De duchas o agua caliente, ni hablar.

P1010329

P1010346

P1010367

Hace frio. La vida es tranquila pero dura. Debido a la altura, el sol quema inclementemente. Se nota en las caras, manos y pies ennegrecidos de los locales. El frio es intenso y la humedad del aire del lago lo acentúa más. No se acostumbra la calefacción. No hay agua corriente ni alcantarillado, los baños son exteriores y usan sistema de pozo séptico. Llueve mucho. De nuevo hace frio. Los pobladores de las islas viven de los que cultivan en ellas, y curiosamente no se ve casi pescado, éste solo se encuentra en los restaurantes comunales que atiendes a los turistas. La dieta de los habitantes se basa en la quinoa y otros productos que cultivan como la papa, y los consumen casi exclusivamente. No hay carne, y casi nunca comen pollo o pescado. Consumen otros productos como arroz y aceite pero de manera limitada pues todo parece costar mucho. Hay poca gente joven, los jóvenes, una vez terminan su escuela, se van a buscar mejor futuro a las ciudades y casi nunca regresan.

La familia que nos alojó consistía en una pareja de ancianos, todo un encanto. El hombre, pequeño, cortés y algo tímido, hablaba español. Su mujer, más menuda y risueña solo hablaba Quechua, pero lo que no podía expresar con palabras lo hacía con una extraña euforia, que a primer momento parecía como una agobiante papel fingido para ganar las indulgencias de los turistas, pero que después entendías, sorprendido, que era fruto de una autentica e incontrolable alegría de recibir visitas, que solo podía expresar besando y abrazándonos, lo cual no es muy común entre gente tan tímida. Reflexionaba después que tal vez dicha euforia cariñosa, que era más evidente con Carolina, una chica Argentina que se alojaba con su novio, se debiera a la ausencia de sus hijos, especialmente de la hija que hacía tiempo no veía.
El tour incluía una caminata de más de una hora en cada isla, para llegar a la parte de alta de cada una. Ese par de cientos de metros de altura sobre el lago que tiene cada isla se convertía en una faena difícil debido a la altura. Sobre los 4000 metros cada paso cuesta.

P1010369

P1010379

P1010403

P1010397

P1010417

La recompensa para tanto esfuerzo vendría al final del viaje cuando visitamos las islas de Uros, que es como llaman a un grupo de más de 40 islas artificiales, construidas sobre bloques de raíces de una plata que crece en el lago llamada Totora. Estas islas surgieron en el lago hace unos 700 años, cuando la comunidad Preincaica ‘Uro’ llegó al lago tras ser desterrada. Luego fueron conquistados por los Incas. Ya no hablan el extinto idioma Uro y tampoco hablan Quechua, solo hablan Aymara.

Como casi todas las culturas indígenas del mundo, tristemente están condenadas a la extinción. Antes vivían de la pesca, pescaban lo suficiente para comer y para comerciar el pescado en Puno, pero eso fue antes, la explosión demográfica en las islas hizo que la pesca se agotara, ahora no solo no comercian sino que escasamente les alcanza para su consumo. Ahora se ayudan con el turismo, aunque una parte importante de la población se opone férreamente a él y a cualquier influencia que atente contra su modo de vida. Otros han optado por beneficiarse y hasta tienen electricidad proveniente de paneles de energía solar. Tristemente, no pasará mucho tiempo hasta que las islas sean simplemente un lugar turístico que trate de revivir pálidamente lo que por cientos de años fue uno de los lugares más alucinantes del mundo, donde los indígenas vivían en islas flotantes y móviles sobre el lago navegable más alto del mundo.

P1010537

P1010584

P1010561

P1010611

P1010549

P1010573

P1010603

Categories: 12' Southamerica - 03 Peru Highlands | Leave a comment

Create a free website or blog at WordPress.com.